Trofeo Rector de Castilla y León

El pasado domingo en Burgos, se celebró el Trofeo Rector de Castilla y León. Los universitarios que participaron representando a Valladolid obtuvieron buenos resultados. Así, Susana Blanco se hizo con la plata y Alicia González con el bronce al igual que la burgalesa Virginia López. En categoría masculina Luis Lorenzo también consiguió un tercer puesto y el burgalés Ignacio Collado una meritoria plata. Por equipos pintó mejor todavía, y las féminas: Susana Blanco, Alicia González y Marina de Luna se llevaron el oro, mientras que el equipo masculino se alzó con la plata.

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Un comentario

  1. Es una pena que hayamos podido disputar pero no disfrutar un torneo como este. Claro, que siempre es de agradecer al gran maestro de ceremonias que nos agasajara a los asistentes con un show en el que, menos esgrima, se pudo ver de todo. Orquestado desde las alturas y micrófono en mano, como en los mejores circos, pudimos disfrutar de magia, humor y escarnio.

    Había espadas que parecían varitas, marcando tocados que sólo existen en la imaginación y el deseo de los que no entienden de deportividad sino de victorias.

    Había payasos que suplían su falta de gracia con aspavientos y patochadas, cuyo único objetivo era mostrar una supuesta superioridad ante gente que salía por primera vez de su clase de iniciación.

    Pero ante todo había un director de orquesta que, amparado por la distancia y la frialdad de los altavoces, se permitía hacer gala de su socarronería, su parcialidad y su falta de cualquier decoro deportivo.

    No dudo que organizar una Copa del Mundo debe de ser extenuante hasta para el más curtido de los técnicos, pero, ingenua de mí, pensé que alguien capaz de cargar sobre sus espaldas con tal responsabilidad tendría aún algo de profesionalidad que demostrar, aunque sólo fuera para retirarse y dejar a otro la tarea de organizar un pequeño trofeo amistoso. Porque al fin y al cabo, de eso se trataba, de un grupo de gente joven que pretendía disfrutar del deporte que han elegido como afición. Debería haber sido para unos la posibilidad de disfrutar de una competición sin presiones y para otros el primer contacto con la tensión y los nervios que acompañan a la competitividad sana. Sin embargo, allí sólo encontramos una falta absoluta de seriedad y respeto.

    No sé si me preocupa más que en aquellas pistas estuvieran los deportistas del futuro o algo aún más grave, los profesionales del futuro. Pues no olvidemos que una jornada como la del domingo debía ser una combinación entre deporte y universidad, aunque para mí que nuestros anfitriones olvidaron la deportividad y la educación en casa (porque prefiero pensar que alguna vez la han tenido…)

    Ya para acabar sólo me queda agradecer a mi club que me haya demostrado que las cosas se pueden hacer de forma seria y elegante sin perder por ello el carácter lúdico; que no hay nada más lejos de la enseñanza que jactarse del que no sabe y, sobre todo, que el respeto por el contrario no es sino una continuación del respeto por uno mismo.

    PD: Antes de que lo diga nadie, ya reconozco yo que el espectáculo de fieras que le faltaba al circo corrió de mi mano. Pero qué le vamos a hacer, a algunas aún nos duele la dignidad y preferimos el decoro a las excusas y los trofeos.

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